Al ser la meditación una búsqueda en nuestro interior y donde profundizamos en pensamientos positivos que nos enriquezcan, es importante encontrar espacios y lugares en los cuales podamos tener calma a nuestro alrdededor. El silencio necesario para escucharnos y poder llenarnos de paz en nuestro ser.
Tener nuestro espacio privado, que puede ser nuestra propia habitación, el jardín de la casa, una sala de estudio, un hall para meditar es importante, pero más lo es poder tener contacto con la naturaleza. Poder escapar del ruido y la rutina incluso de nuestra casa, una caminata por parques tranquilos, caidas de agua, lugares sin el estrés de los autos, los ambulantes, los ruidos de la ciudad, la multitud.
La naturaleza nos aporta energía, vitalidad, contacto con el mundo exterior, el viento, las aves, las flores, los arbustos, los árboles. Siempre que puedas busca un lugar con paisajes, ya sea al bosque rodeado de verde o el mar, donde el ruido de las olas te pueden transportar a un relax sin igual.